El ha hecho Su maravillosa obra en cada uno de nosotros, por eso, podemos cantar bien fuerte: ¡Él me transformo y no quiero volver atrás, nunca mas!
Hace de esta letra tu oración, con Su sangre el nos redimió, ya no hay culpa, ni dolor.

“Así, con gran alegría, darán gracias a Dios, el Padre. Porque él nos ha preparado para que recibamos, en su reino de luz, la herencia que él ha prometido a su pueblo elegido. Dios nos rescató de la oscuridad en que vivíamos, y nos llevó al reino de su amado Hijo, quien por su muerte nos salvó y perdonó nuestros pecados.” Colosenses 1:11-14, La Biblia (TLA)

 

 

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